
La vida es un círculo que tiene muchos senderos que se
transitan, con experiencias buenas y no tan buenas pero vividas con un
resultado que afecta o marca nuestra senda, lo sabio es saber valorar, porque
todo en este planeta tierra tiene un valor que se puede calcular o simplemente incalculable, como dicen no tiene precio.
El reconocer lo que se trabaja es valorar, pero a su vez es
manejar el merecimiento me explico, hago y me merezco lo que deseo, todo
resultado de tu trabajo, esmero, estudio y perseverancia es tu éxito y
experiencia lo que acredita al valor de lo que generas por tu producción de
ideas, pensamientos, palabras, acciones, experimentos, hobbies, servicios,
entre otros.
La vida en el mejor sentido de la palabra, se basa en los valores Universales, como
punto de partida para poder construir una vida armónica que permita valorar su
esencia como tal.
Ahora bien el que no te haya ido bien la vida, no quiere
decir que dejes de valorar, ni caer en el chantaje emocional “del pobre de mí
“o “el no puedo” que son máscaras para esconder la falta de responsabilidad por
la vida y el auge de surgir para valorar.
Existe una dinámica invisible que conduce a la persona a su papel de víctima, pero es
necesario romper con ese patrón y el paso certero es tener voluntad y
determinación para reconocer sus carencias ocultas en ese patrón y recuperar
nuestra capacidad de valorarnos por lo que somos y las capacidades y
habilidades que poseemos.
En un momento crítico
como el que actualmente se está viviendo es necesario hallar nuevos valores,
sostenibles en lo íntimo y en lo planetario, apropiarse de ellos para
interactuar desde el valor a nivel global, personal y social, es decir de
manera integral, estos actúan como un instrumento de GPS, pueden ayudar a
orientar nuestro rumbo, ya que se disparan valores que son esenciales como la
conciencia ecológica emergente, la conciencia planetaria, la conciencia de
interrelación con el todo y el vivir con menos impacto ambiental, todo esto nos
conduce a sentir reverencia por el valor a la vida y de la vida, ya que se
manifiestan el sentido común, la gratitud y la sabiduría.
En tal sentido, en la actualidad se están retomando los
valores básicos y reinventando a partir de ellos para iniciar un camino de
transformación y en el ámbito social hay
dos valores claves que están en práctica como reequilibrar y participar,
enfocados en el de redescubrir el valor tradicional, local y rural rescatando
las experiencias y conocimientos
ancestrales globalizadas, volviendo a la esencia humana y de la tierra,
y se está practicando la acción de la participación donde se refleja dos
aspectos importantes el sentido de comunidad y crear redes, vehículos de la
solidaridad pues genera un efecto de solidez a las relaciones humanas.
Todo esto nos lleva a reflexionar que debemos retomar
la práctica de vivir aplicando los valores en nuestra cotidianidad, primero
desde nuestro Yo Interno, luego en la familia para proyectarlo en el entorno
social donde nos desenvolvemos, así estamos ayudando acreditar los valores
esenciales de la vida para un mundo en constante evolución buscando y construyendo
la paz, la armonía, el equilibrio y bienestar que necesitamos.
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